- Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación. Las personas con TLP suelen tener dificultades para establecer y mantener relaciones estables y saludables. Pueden idealizar a una persona en un momento y luego demonizarla en el siguiente, lo que lleva a conflictos y rupturas constantes.
- Las personas que sufren de TLP suelen experimentar cambios bruscos en su estado de ánimo, pasando de la euforia a la tristeza o la ira en cuestión de poco tiempo. También pueden tener dificultades para regular sus emociones, lo que se traduce en comportamientos impulsivos.
- Realización de conductas impulsivas, incluyendo aquellas que son potencialmente peligrosas, como las compras compulsivas, la conducta sexual desinhibida o la autolesión.
- Las personas con TLP suelen tener una imagen distorsionada de sí mismas, fluctuando entre la autovaloración excesiva y la autocrítica severa. Esto puede llevar a problemas de autoestima y una sensación de vacío interior, que les lleva a realizar esfuerzos desesperados para evitar el abandono.
- Presentan comportamientos, actitudes o amenazas recurrentes de suicidio, o comportamiento de autolesión.
Puede que alguna vez hayas oído hablar sobre los trastornos de la personalidad o más específicamente sobre le trastorno límite de la personalidad. Además, puede que hayas pensado que un trastorno de la personalidad es aquello de las películas o series en las que la personas tiene múltiples personalidades, pero en realidad los trastornos de la personalidad son trastornos comunes que consisten en patrón de comportamientos, pensamientos, emociones o formas de relacionarse que son diferentes a los esperados socialmente. Estos trastornos pueden afectar la forma en que una persona piensa sobre sí misma y los demás, cómo se relaciona con los demás y cómo controla sus emociones.
¿En qué consiste el TLP?
El trastorno límite de la personalidad, forma parte de este grupo de trastornos. Las personas con TLP se caracterizan por presentar un patrón estable de personalidad en el que se produce una gran inestabilidad en las relaciones interpersonales, en el autoconcepto y en la propia imagen, en el plano afectivo, y en la realización de conductas impulsivas. Todo ello se puede manifestar en: